DIEGO VEGA: EL BAILARÍN QUE CONTINÚA REVOLUCIONANDO LA DANZA CONTEMPÓRANEA EN MÉXICO

Diego Vega, bailarín y coreógrafo, actualmente es uno de los exponentes más importantes de danza contemporánea en México.

Originario de Sinaloa. Inició su formación en 2010, 4 años después comenzó su carrera profesional en Bélgica. Fundó y dirigió Nohbords, proyecto de Danza Contemporánea y Arte Visual, el cual, lo destacó como artista y creador. En la actualidad es una de las figuras jóvenes más importantes de la danza contemporánea en México.

Ha colaborado con múltiples artistas y profesionales de distintas ramas, como con arquitectos, escultores, cineastas, fotógrafos y diseñadores.
Su trabajo escénico se ha presentado en importantes escenarios, de los cuales destacan Teatro de las Artes del CENART, el Salón de Danza de la UNAM y el X Encuentro de las Artes Escénicas del FONCA. Además, ha expuesto su arte en galerías de arte y museos nacionales e internacionales en México, Estados Unidos de America, China, Suecia, Brasil, Ecuador, Colombia, Japón, Francia, Italia y España.

En 2015, el artista ganó el Premio Nacional de Video Danza Agita y Sirva. Actualmente se le considera como una de los 40 voces más importantes de la diversidad sexual-creativa mexicana por la revista La Tempestad.

Fotografía: Germán Nájera + Iván Flores

Aquí te dejamos la conversación que tuvimos con Diego Vega.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a la danza?

Siempre he dicho que no tengo nada más que mi cuerpo y la habilidad para entenderlo. Comprendiendo de manera poética esta capacidad o el don de moverme, bailar y la manera en la que orgánicamente puedo controlar mi cuerpo, dialogar con él, expresar a través de él y la conexión que hay de mi cuerpo con mi mente, es algo único.

Desde mi infancia me incliné hacía todo lo asociado con la destreza y la inteligencia del cuerpo. Todo comportamiento corporal que se representara como una capacidad extraordinaria despertaba en mí una excitación e interés. Desde lo atlético a lo artístico (aunque claro, no tenia conciencia de lo que eso era).

Mi primer acercamiento con la danza, de manera cultural, fueron las danzas regionales, los bailes populares, las tablas rítmicas y danzas urbanas. Si bien, no siempre cómo una práctica constante o vivencial, sí como espectador desde la experiencia de presenciar y hallarla como un reflejo en esos cuerpos que se desplazaban en el espacio; organizados, en sincronía, con ritmo, con entusiasmo desde la simetría.

Comencé mi formación de manera profesional en danza contemporánea el 10 de Enero del 2010 en Hermosillo, Sonora, México, bajo la dirección de Miguel Mansillas e Isaac Chau, en la Escuela Independiente de Danza Núcleo Atares, de la compañía Antares Danza Contemporánea, una de las agrupaciones más importantes del país, con 30 años de trayectoria.

En aquel momento visitaba Sonora por primera vez, tenía 18 años. Fue un viaje situado en intereses personales, una especie de vacación. Me gusta pensarlo como mi destino; asistí a la clase cómo espectador y al final terminé participando toda la semana, ahí conocí a mis maestros, quienes se encargaron de mi formación y de impulsar mi desarrollo de manera profesional. Y fue así, como Sonora fue el lugar en donde descubrí que la danza es mi vocación.


¿Si no fueras bailarín a qué te hubieras dedicado?

Me cuesta, en general, situarme en ese tipo de pensamientos, en lo que no es o lo que hubiera sido. Sin embargo, creo, que si el ejercicio es fantasear con alguna otra profesión que me provoque curiosidad o interés, la respuesta es la arquitectura.

Hay algo en la arquitectura (pensándola desde el espacio) que me genera de manera natural, una especie de admiración. Encuentro en la arquitectura una puerta a un imaginario amplio sobre la posibilidad de situar el cuerpo en ella y la manera en la que ambas convergen y su relación evidentemente inherente. Al mismo tiempo, es la arquitectura la que me hace entender el paso del tiempo, se vuelve consciente la historia y la evolución o el desarrollo a través de ella; no precisamente desde un dato histórico específico o el conocimiento de movimientos artísticos en particular, no, es algo mucho más sensorial e intuitivo, una especie de experiencia.

Fotografía: Kon Kao Chuey

¿Cuales son las mayores dificultades que has encontrado en tu carrera?

Sin duda, el desinterés, la precariedad y la corrupción con la que se vive la danza contemporánea en México. Tengo pocos referentes sobre las dinámicas o conductas de otras ramas y profesiones del arte en el país, así que no sé que tan exclusiva sea esta problemática en el sector dancístico pero en definitiva son muchos los factores que sitúan a la danza como una profesión decadente y de poco interés.

Entendiendo esto como un estandarte general, encontrar la manera de sobrevivir, encontrar las vías de comunicación, auto gestión, auto producción, auto sustentabilidad es uno de las dificultades más grandes a la que nos hemos enfrentado. Tengo la fortuna y la dicha de contar con un equipo de trabajo que respalda mis necesidades creativas, artísticas y de investigación, así como yo sus intereses e ideales y es eso lo que nos ha permitido hasta ahora ir encontrando soluciones en respuesta a la creación y manutención individual y artístico.

¿Cómo percibes la exposición del arte en otros países a diferencia de México?

No creo que se deba o pueda generalizar, el arte se divide en distintos sectores y son estos los que marcan las diferencias. Entendiéndolo así, la danza contemporánea, básicamente el campo que me corresponde o reconozco, tiene un nivel bajo, débil y poco funcional en cuanto a la exposición, pero no solo eso, es tremenda la falta de comprensión que hay en el país en cuanto a la disciplina.

No se cuentan con los recursos, ni el entendimiento de la importancia de la exposición de danza en el país o bien, los pocos medios que atienden este sector, no tienen la preocupación de investigar y apoyar a las nuevas propuestas o todo aquello que no suceda desde legitimación académica. La cual, en México no ha demostrado más que ser irrelevante y elitista.

¿Cómo nace la iniciativa de juntar la danza con otras artes?

En realidad la relación de mí danza con otras disciplinas como un factor complementario siempre se ha manifestado de manera genuina. Conforme fui aprendiendo de la danza a lo largo de mi formación, comencé a relacionarme con la práctica desde un lugar más propositivo, pero también alcancé a entender que la danza contemporánea se sigue viviendo desde un lugar bastante sectario que excluye de manera general el acercamiento con otras ideas del arte y de profesiones así cómo los espacios que la albergan, cómo si se opusieran a su avance y su visibilidad o apertura. Es así cómo decidí que cuando comenzara mi investigación y labor creativa, buscaría la manera de encontrar formatos alternativos de presentación para la danza, y con ello una gama más amplia de poder relacionarse con otras artes.

¿Por qué te has inclinado a la parte fílmica?

Antes de dedicarme a la danza hacía fotografía experimental. Ese fue mi primer encuentro con las artes, supongo entonces, he relacionado ahora mi labor como coreógrafo desde un sentido visual y plástico. Y en el afán de buscar formas de representación para la danza que no se limiten a lo tradicional, el video se ha manifestado siempre como una alternativa viable. Pienso que es muy generacional, somos parte de un era digital, pero al mismo tiempo encuentro en el video una experiencia que me cautiva. La idea de poder controlar o condicionar al ojo externo desde el detalle y la intimidad de una imagen es una experiencia muy particular y me agrada. También a nivel expositivo, encontré potencial de visibilidad a lo que hago. La exhibición en portales digitales suele ser gratuita y su alcance es universal. Es una buena manera de compartir con un público más amplio tu trabajo.

Fotografía: Gustavo Sámano

¿Cómo sucede tu colaboración con Jacob Jonas Company?

Desde hace tiempo atrás la compañía y yo, seguimos desde plataformas digitales nuestro trabajo de manera mutua. Ambas somos parte de una generación que de alguna manera se conecta y encuentra empatía en inquietudes, estéticas, corporalidades, discursos y hasta la forma de operar de manera similar y eso nos hace poder sensibilizarnos hacia lo que ocurre en otros lugares con gente de nuestra generación que también está en búsqueda de una voz, de un espacio de expresión, de una identidad.

La compañía en cuarentena decidió comenzar la gestión de una plataforma digital que funcionara como un espacio de experimentación para la danza en video y con el apoyo de Somewhere Magazine llevaron acabo este proyecto que se trabajó en línea, reuniendo a diferentes directoras, fotógrafas, bailarinas, coreógrafas y creativas de distintas áreas alrededor del mundo, seleccionadas bajo el criterio de la dirección de Jacob Jonas Company. De entre las distintas 25 nacionalidades, recibimos la invitación para representar a México en esta selección, en aquel momento se extendió la propuesta al proyecto Nohbords, bajo mi dirección (Nohbords fue una compañía de danza y arte visual que fundé y dirigí de 2014 a 2020 bajo el seudónimo de Diego Mur).

¿Cómo fue la interacción con personas extrajeras?

Bueno, no sé, o no estoy seguro que nuestras distintas nacionalidades hayan sido un factor relevante en nuestro proceso. Creo que tuve la dicha de coincidir con dos mujeres que, además de talentosas, fueron extremadamente sensibles con mi trabajo y mis inquietudes como coreógrafo. Creo también que somos parte de una globalización que nos permite un entendimiento amplio aún cuando nuestro contexto natal seguramente es distinto. El cuerpo tiene esa magia, el cuerpo tiene esa característica: hablar con el cuerpo anula cualquier rasgo divisorio entre personas. Es como si bailar fuera un lenguaje universal que todos podemos dominar y nos permite acercarnos de manera íntima.

¿Qué sientes de ser el único mexicano en este proyecto?

Me siento halagado de poder formar parte de una experiencia que reúne a artistas de todas latitudes, con tantas inquietudes y versiones, ideas, pensamientos y formas de vivir y hacer danza. Creo que de alguna manera, también es un gesto positivo que exista la participación de nuestro país en estos encuentros artísticos de magnitud universal. Espero eso funcione para seguir fomentando la danza en México como una profesión valiosa y posible.

Cuéntanos de la tematica del video y el mensaje que querías expresar.

No trabajo la danza desde un sentido literal, tampoco las narrativas que se generan en mi obra son explícitas, entonces no existe una “temática” como tal. Me gusta la abstracción, encuentro ahí una oportunidad más interesante de profundizar y de la búsqueda de otras formas de comunicación y de acercamiento hacia el entendimiento de la danza y del arte mismo. No siempre el entendimiento es la finalidad en lo que hago, claro, si no todo lo contrario, suelo poner en juego eso que no está resuelto en mi pensamiento, eso que me cuestiono, incluso lo que es contradictorio en mi imaginario y que no actúa en consecuencia de mis ideas y todo lo que quiero expresar.

XENO, la video-danza en colaboración con Jacob Jonas y un equipo increíble de artistas, como la directora Amy J. Gardner, las bailarinas y artistas de circo Natasha Patterson y Sabine Van Rensburg, a quienes tuve la dicha de dirigir, es una pieza audiovisual que habla de manera conceptual de esa linea energética, imposible de ver entre dos cuerpos que se reconocen. Habla de cuando dos personas tienen una conexión, la cual, normalmente sucede desde gestos cotidianos y encuentros fugaces. La pieza se centra en repeticiones físicas, que manifiestan desde la danza, la necesidad del encuentro con la otra persona, el deseo de ser comprendida por alguien más, el anhelo de coincidir.

Diego Vega forma parte de una película

Vega ha sido coreógrafo de Huesera, película que convierte en horror la maternidad y se estrenará en los siguientes meses. Será la ópera prima de Michelle Garza Cervera, producida por Disruptiva Films y Machete Cine, en co-producción con Señor Z, el Instituto Mexicano de Cinematografía y Maligno Gorehouse. Esta película se filmará en la Ciudad de México y será protagonizada por Mayra Hermosillo y Mayra Batalla, conocidas por su papel en Narcos y Aquí en la Tierra, respectivamente.

Foto Cortesía

Uno de los exponentes más importantes de la Danza Contemporánea en México continua sumando diversos proyectos a su carrera. ¡No te pierdas todo lo que está por venir en sus redes sociales!

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